Jordi Cruz: “BCNVanguardia da a los profesionales la posibilidad de ponerse al día en producto y aplicaciones”

18/01/2010 | Departamento de Comunicación y Prensa - Alimentaria Exhibitions

Jordi CruzGanador absoluto de la primera edición del CCA (2006) y actual vicepresidente del jurado, fue el chef más joven de España y el segundo del mundo en ser distinguido con una estrella Michelin por su labor al frente del restaurante Estany Clar de Cercs (Barcelona). Poco después, Jordi Cruz se puso al frente de su propio establecimiento, L’Angle del Mont Sant Benet, en Sant Fruitós de Bages (Barcelona), que obtuvo una estrella Michelin en 2008. Considerado uno de los cocineros con más proyección, es autor del libro Cocina con lógica y forma parte de Chefs Services, la primera agencia española de chefs, junto a otros profesionales tan reconocidos como Martín Berasategui, Mey Hofmann y Ada Parellada, entre otros.

¿Qué ha significado para su carrera el haber sido ganador absoluto de la primera edición del Concurso Cocinero del Año?
Un paso muy importante, me ha dado un gran impulso. En la primera edición el lema era “Te pondremos en boca de todos” y eso es cierto, la organización pone todo de su parte para darte a conocer. Cuando me presenté al CCA yo ya tenía una estrella Michelin y ganarlo fue la guinda. Conocí a gente muy interesante y marcó el final de una etapa, porque me había presentado a todos los concursos que se habían hecho y este fue el último.

¿Qué recuerdos tiene de esa experiencia? ¿Destacaría algún momento especial?
El año antes de la primera edición, Alimentaria ya publicitaba el concurso, pero era todavía desconocido. Un amigo me animó a presentarme, y eso que primero no me apetecía demasiado porque ya tenía una estrella Michelin, pero resultó una experiencia fantástica de la que guardo muy buen recuerdo. Cuando a Martín Berasategui se le escapó que yo era el ganador, los otros compañeros me dieron muchas collejas, fue un momento muy divertido.

¿Esperaba que poco después de ganar el concurso se iba a codear con los mejores chefs? ¿Con cuáles de los que admiraba ha tenido la oportunidad de colaborar?
No, y de hecho en este sentido hace tiempo que he cubierto mis expectativas. Es una realidad que a nivel mediático buena parte de esto ha sido gracias al CCA. Ahora que tengo mi propio restaurante en el Mont Sant Benet, junto a la Fundación Alícia de Ferran Adrià, pasan por aquí a menudo chefs que yo tenía en un pedestal como el propio Ferran, Quique Dacosta… Además, me he hecho muy amigo de Martín Berasategui y a raíz del CCA tenemos una agencia, Chef Services, en la que también colabora Beatriz Sotelo.

Poco antes de alzarse con el premio en Alimentaria obtuvo una estrella Michelin por su labor en el restaurante donde trabajaba entonces y poco después abrió su propio restaurante obteniendo también una estrella. Y este año Beatriz Sotelo, la ganadora de la segunda edición del concurso, ha sido galardonada con su primera estrella Michelin. ¿Cree que el CCA es un trampolín hacia la proyección del talento de los chefs españoles?
Es un escaparate, seguro. Pienso que la estrella de Beatriz, que se merece sobradamente por su trabajo, ha surgido sobre todo a raíz del CCA porque por muy bueno que seas, si no te conocen o no van a tu restaurante los inspectores no la alcanzas.

¿Qué valoración hace del camino recorrido por usted y Beatriz Sotelo tras obtener estos reconocimientos?
Dejando de lado este año tan difícil, estoy satisfecho por haber hecho el cambio de empleado a empresario. Vivo en una moto a toda velocidad, casi no me doy cuenta de todo lo que pasa metido en esta vorágine. Pero mi objetivo sigue siendo el de no parar de crear platos, tocar con los pies en el suelo pero sin dejar de soñar.

Sigue vinculado al CCA como vicepresidente del jurado… ¿en qué consiste su tarea? ¿Qué aspectos valora más cuando se trata de valorar el trabajo de un compañero?
Como vicepresidente, tengo que transmitir mi experiencia en todas las semifinales, les digo a los concursantes cómo ha ido el nivel, les explico los criterios con los que les hemos puntuado… Buscamos una cocina muy franca, buena, bien realizada y natural, sea creativa o tradicional. Que los platos tengan un hilo conductor, con respeto al producto y bien ejecutados.

Usted que ha seguido de cerca la evolución del concurso, ¿cómo valora esa trayectoria? ¿Cuáles cree que son sus puntos fuertes?
Me parece un concurso muy sólido y prestigioso. Además, cuenta con muy buenos patrocinadores, que siguen dando su apoyo pese a la crisis. El punto fuerte, que vi desde el principio, es la transparencia: está pensado y diseñado para que no haya politiqueos, amiguismos ni preferencias, que gane quién realmente lo haya hecho mejor. También me parece que el nivel de ponencias ha mejorado y que ha sido un acierto concentrar cada semifinal en un único día, ya que antes en dos se hacía un poco pesado. Por otro lado, creo que algo que hay que cambiar es que el CCA ha cogido fama de ser un concurso para jóvenes, cuando puede presentarse y ganarlo perfectamente un cocinero con mucha experiencia.

¿Qué les aconseja a los concursantes?
Muy fácil: que sean honestos y que es mejor que hagan la misma cocina que cada día. A veces veo concursantes que intentan hacer una cocina que no es la suya y no se dan cuenta que la técnica no está pensada para lucir sino para que un plato funcione. En esos casos se nota que su propuesta no es sólida, que tiene defectos. El que gana es porque su cocina lo merece realmente, y además, así tiene la satisfacción de vencer con una cocina suya, realista y sin artificios.

¿Qué características debería tener un joven chef para alzarse con el CCA 2010?
Experiencia, no presentarse a un concurso y luego dejarlo estar. Con un par de concursos se desvanece el miedo escénico y sabes más qué quiere el jurado. Hay cocineros que tienen don y todo les es más fácil, y si además tienen experiencia, pueden conseguir ser ganadores del CCA. Si no tienen ese don, también pueden ganar, pero el esfuerzo deberá ser el doble. También es importante que dediquen tiempo a prepararse, algo que no siempre es fácil, sobre todo si el concursante es empleado de un restaurante a menudo sus jefes no se lo facilitan.

¿Qué opinión le merece el nivel de los concursantes de esta tercera edición?
En las semifinales hay algo que siempre se repite: mucha gente con ganas pero que quizás no han tenido el tiempo de prepararse bien, y luego dos o tres que destacan. Hay mucho nivel y todos se lo toman en serio. La verdad es que cada semifinal ha sido un lujo.

La gran final del CCA se celebrará en el espacio BCN Vanguardia de la feria Alimentaria. Como buen conocedor del salón, ¿qué no puede perderse el visitante?
Todas las ponencias suelen ser muy interesantes, es un micro-congreso de cocina donde se habla mucho de producto. Da la posibilidad de ver producto y aplicaciones, de modo que muchos profesionales que no han tenido muchas ocasiones durante el año para asistir a congresos, pueden ponerse al día.

¿Cuáles cree que son las características de Alimentaria que pueden interesar más a los visitantes?
Todos los cocineros tenemos poco tiempo, así que nos apoyamos mucho en los proveedores. Alimentaria nos da esa posibilidad, ya que podemos ver muchas cosas en el mismo lugar, no sólo comida, también instrumentos, vajilla… buscamos qué novedades hay… Es una pasada.


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